Camiones emblemáticos
El transporte en Venezuela tradicionalmente ha estado dominado por camiones pesados, con marcas de larga tradición en el país.
Los camiones Pegaso llegaron a Venezuela en los años 70, en el marco del Pacto Andino, gracias a un acuerdo entre Venezuela y España, el cual incluyó el establecimiento de dos plantas en Cumaná, estado Sucre: una ensambladora de camiones y otra de motores, con el objeto de participar en el mercado automotor nacional y regional.
El camión Pegaso respondió al perfil del consumidor con dos modelos 6×4, el 1089 y el 3089, camión y chuto respectivamente, que podían arrastrar hasta 60 toneladas, dado que en esa época no había limitaciones de peso ni mayores controles.
En esta misma línea, el 2081 era un camión con capacidad de 20 toneladas y llegaba a cargar hasta 30 toneladas. Entró al mercado en dos versiones: 2081C con chasis corto 4×2, sencillo con eje trasero y 2081Lc, con chasis largo 4×2, Los modelos comenzaron a llevar una C después de sus siglas para identificar su origen: Cumaná.
Fue una gama pesada que se preparó especialmente para atender los requerimientos del mercado venezolano, caracterizado por transporte de grandes y pesadas cargas. No obstante, también se ensamblaron camiones medianos, donde se concentró el grueso y se hizo una serie pequeña del 1080, llamado B4 dentro del Pacto Andino. Así llegó, el B3, con el 1217C y 1217LC.
Los camiones Pegaso, de tecnología europea, se caracterizaron por su amplia cabina avanzada con dormitorio, su capacidad de carga y sobrecarga, su maniobrabilidad, especialmente en las carreteras venezolanas.
Fue difícil convencer a aquellos propietarios y empresas que tenían montado todo su esquema de transporte en otras marcas de mayor penetración en el país.
El posicionamiento del Pegaso en el mercado se debió en gran parte al respaldo de los empresarios y particulares españoles, quienes conocían el producto y su rendimiento. Había patriotismo sin perder de vista la calidad de la marca. No obstante, orgullosos compradores de la época ponían sus ahorros en la inicial, con la confianza de recuperar su capital y acabar siendo dueños, puesto que la demanda daba para vivir y pagar el camión en corto plazo.
Se produjeron cerca de 6.000 unidades y muchas de ellas aún están en servicio. A finales del 92 hubo una integración Pegaso – Iveco, lo que ha permitido a los transportistas, acceder a repuestos para los camiones Pegaso que aún circulan por nuestras carreteras con las más variadas cargas y dimensiones.
Ana vander Berg


