¿Qué hay del RASDA y las sustancias peligrosas?

¿Qué hay del RASDA y las sustancias peligrosas?

En la vida del transportista hay que enfrentar, tarde o temprano, la necesidad de vérselas con sustancias peligrosas bien sea porque debe transportarlas o porque se encuentra en el camino otros colegas que las transportan o incluso porque se almacenan en alguno de los lugares de carga y descarga.   Por ello siempre es bueno tener nociones básicas de la normativa –de allí la nomenclatura NASDA- que rige el envasado y almacenamiento de estos elementos.

Se denominan sustancias peligrosas aquellos elementos químicos y sus compuestos en estado natural o industrialmente procesados, que puedan afectar en modo alguno a personas, bienes y/o ambiente. Estos elementos pueden ser explosivos cuando provocan una explosión (un desprendimiento instantáneo de calor y gases) en forma natural o si se someten a determinada reacción química o mecánica.

También estos elementos pueden ser inflamables, cuando son líquidos o gaseosos y pueden despedir vapores que puedan convertirse en fuego al ser expuestos a temperaturas inferiores a 135º en un ambiente abierto.   A efectos de catalogación podemos añadir que los inflamables de “primera categoría” se incendian a menos de 21ºC.  Si ese margen se encuentra entre los 21ºC y los 40ºC se denominan de “segunda categoría” y su superan ese rango, hasta los 135ºC, son de “tercera categoría”.

Si los elementos inflamables son sólidos y carecen de capacidad explosiva, pudiendo tomar fuego por acción de fricción, absorción de humedad, absorción de calor o cambios químicos espontáneos, estamos hablando de sólidos inflamables.

Bajo un punto de vista legalmente correcto, todas las características anteriores deben estar debidamente especificadas en los envases que contienen estas sustancias. Mediante un correcto rotulado los productos pueden ser reconocidos a distancia lo cual, a su vez, identifica el riesgo que ellos representan al ser trasladados o almacenados y las precauciones a tomar en estos procesos.

Dentro del proceso de rotulación, la norma Código NFPA 704 establece un sistema de especificación de riesgos para que las personas puedan reconocer los riesgos que en un momento dado representan las sustancias peligrosas, incluso si no son evidentes a simple vista.  Los bomberos están instruidos a fin de identificar velozmente esta nomenclatura, pero en realidad es muy sencilla;   el azul significa riesgos a la salud; el rojo denuncia riesgo inflamable; el amarillo delata reactividad y el blanco evidencia algún riesgo especial no catalogado en los códigos previos.

Un código azul identifica los elementos venenosos, los que producen alteraciones al contacto con la piel, ingestión o inhalación, sin tomar en cuenta que además puedan ser inflamables o explosivos si se someten a determinados factores externos.  Los elementos venenosos de Grado 4 son considerados mortales; los de Grado 3 se consideran extremadamente peligrosos; los de Grado 2 son peligrosos cuando alguien se expone constantemente a ellos y en esos casos pueden causar hasta una incapacidad temporal; los de Grado 1 pueden causar algún tipo de irritación, leve o relativamente severa y finalmente son de Grado 0 son elementos químicos que incluso en una exposición larga y constante no tienen un impacto severo en la salud.

Un código rojo identifica los elementos inflamables y acá hay que comprender que estos solo se incendian bajo condiciones especiales.   El riesgo en este caso va directamente proporcional a sus propiedades químicas y a la forma/condición en la que se encuentran.   El Grado 4 se aplica a todo material líquido o gaseoso que, sometido a presión, se torna líquido y se inflama a menos de 22.7ºC. Los Grado 3 tienen un punto de inflamación ubicado entre los 22.7ºC y los 37.8ºC.  El rango va hasta los 93.3ºC en los líquidos de Grado 2 y si excede ese valor se consideran de Grado 1, mientras que los de Grado 0 se inflaman en el aire cuando se exponen a temperaturas de hasta 815º durante 5 minutos.

Un código amarillo identifica los materiales capaces de liberar energía por sí mismos, por auto reacción, por polimerización (contacto con plásticos) o si toman contacto con el agua, con otro agente extintor u otros materiales.  En estos casos, el Grado 4 identifica los materiales que a temperaturas y presiones normales pueden detonar con facilidad.  Los de Grado 3 requieren una fuente de ignición o calentarse por estar encerrados en espacios con poca ventilación.   Los de Grado 2 son inestables y pueden cambiar con facilidad, pero no detonan a temperaturas normales. Los de Grado 1 se tornan inestables y pueden detonar si se exponen a temperaturas y presiones más altas de lo normal. Los de Grado 0 se consideran estables, incluso en un incendio o sumergidos en agua.  La presencia de una W atravesada por una raya delata que el material puede reaccionar peligrosamente al contacto con el agua.

Además de la posibilidad de inflamarse, explotar o envenenar, algunos materiales generan riesgos especiales.  Dentro de este criterio la Norma NFPA 704 establece que todos los elementos que generen riesgo oxidante deben identificarse con las siglas OXI.  La norma no lo prescribe, pero algunos usan los códigos ALK, ACID y CORR para señalar los elementos que generen riesgos alcalinos, ácidos y corrosivos.

Julián Afonso

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